Mejores predictores: un ejemplo (el de Brier)

La entrada de hoy casi me la escribe un comentarista (al que le estoy muy agradecido) ayer. Retomo el tema.

Ayer premiaba a cada predictor con p(X), es decir, le daba p punticos si ocurría X y 1-p punticos sin no ocurría. La cosa no cambia si nos alineamos con lo que está escrito por ahí y en lugar de premiar, penalizamos. Es decir, si en lugar de maximizar p(X), buscamos minimizar 1 - p(X). Nada cambia.

Las cosas cambian, y mucho, si elevemos al cuadrado y en lugar de penalizar con 1 - p(X) punticos, penalicemos con (1 - p(X))^2 punticos. Entonces, la pérdida media, supuesto que X tiene una probabilidad real q de ocurrencia, es (1 - p)^2q + p^2(1-q).

Derivando, se obtiene -2(1-p)q + 2p(1-q), que solo es cero cuando p = q. Es decir, ahora el castigo es mínimo se logra cuando el predictor acierta con la probabilidad del evento de interés. Es decir, un exponente de 2 altera fundamentalmente los incentivos del predictor: ahora le interesa estimar lo más fidedignamente posible las probabilidades q reales asociadas al fenómeno de interés.

Tal es el llamado scoring de Brier (véase Probabilistic prediction in patient management and clinical trials para una aplicación).

Y, como no dejaron de indicarme los comentaristas de ayer, el mismo resultado se obtiene si se castiga con -\log p(X), que, entre otras cosas, tiene que ver con la maximización de la verosimilitud.

Como ejercicio, dejo lo siguiente: ¿y si se castiga con (1 - p(X))^3?

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