La estadística (y la ingenería, y la medicina, y…) es una tecnología

Abundo aquí en un punto polémico de mi charla de Pamplona: el que define la estadística como una tecnología (bajo una definición bastante particular de ella).

Pero es conveniente comenzar por el concepto de técnica. Que el DRAE define horripilantemente:

Conjunto de procedimientos y recursos de que se sirve una ciencia o un arte.

Y no, no, no… No solo las ciencias o las artes se sirven de técnicas para alcanzar sus fines. También los homeópatas, los curanderos, los chamanes, los echadores de cartas, etc. se sirven de técnicas sin que su actividad pueda calificarse de ciencia (¿o es que se trata de artes?).

La que propuse en la charla (que convengo, tiene poca gracia y pudiera afinarse más) era:

Conjunto de procedimientos y recursos que se usan para alcanzar un objetivo.

De manera que pudiese comprender esos procedimientos, a veces complicadísimos y sofisticadísimos, ponen en práctica adivinadores o científicos de datos.

Un tipo especial de técnicas han sido comprobadas (o están fundadas en, o…) por la ciencia. Entonces se las llama tecnologías.

La medicina (o su práctica) es una tecnología que usa resultados de la biología, la bioquímica, etc. para sanar a la gente. Pero no es una ciencia. Las ciencias recorren un camino inverso: de lo concreto a lo general. Mi médico de cabecera hace uso de muchas ideas generales que le enseñaron en la facultad para tratar de resolver mi problema de salud concreto. Eso sin perjuicio de que en ocasiones haya médicos que circunstancialmente dejen su labor habitual y se dediquen a acrecentar el acervo científico y construyan sus cohortes, realicen sus diseños experimentales, etc. Pero eso no es medicina: eso es otra cosa.

Lo mismo pasa con la ingenería, otra tecnología. Espero que el lector sepa reconstruir el párrafo anterior aplicándolo en este ejemplo mutando el mutandis y solo él.

De la estadística como tecnología hablaré en otra ocasión. Y también queda pendiente una teoría de la ciencia, con la que tal vez me atreva también próximamente.