Numerismo «interruptus» en el FT

Cuando era menos pobre, antes de la crisis, me desayunaba todos los días con el Financial Times. Me lo daban gratis en el hotel. Al cabo de un año leyéndome cada letra de cada edición, los principales columnistas acabaron siendo como de la familia.

Un tipo al que tengo insana envidia es John Authers. Estése o no de acuerdo con su punto de vista, el hecho de que cada mañana sea capaz de poner en negro sobre sepia una columna increíblemente inteligente es motivo sobrado para sentirse internamente reconcomido. Otra periodista de asombroso insight (odio no saber traducir el término al español) es Gillian Tett.

A ambos he tenido ocasión de leer en estos últimos días de maletas y aeropuertos, copia en pequeñito de lo que fue mi vida unos pocos años atrás. Y de Star Wars money and cyber finance, la columna de esta última en la edición del 1 de octubre del FT me refiero en esta entrada.

Acierta Gillian en traer sobre la mesa un asunto que nosotros, que tal vez sepamos más que ella sobre el asunto, relacionamos con el anumerismo. Se queja con motivo de que cifras (que son dinero) de tanto cero que aparecen en prensa, etc., han dejado de impactar al público, que ha perdido la referencia de lo que es mucho y lo que es poco.

Menciona el contador electrónico instalado en Times Square de Nueva York instalado por Seymour Durst en 1989 para publicar el tamaño de la deuda estadounidense. Gillian lo vio el otro día marcar 14.613.324.053.350 dólares. Menciona cifras como la de 440 millardos de euros (del fondo europeo de rescate), 14.000 millardos de dólares (el tamaño de la deuda estadounidense, abreviado), o 23.000 millardos de yenes (que vete tú a saber a qué se refiere).

¿Cómo convertir cifras en información (propiamente dicha)? Es tema sobre el que largo he escrito en esta bitácora. Y la solución no pasa por contadores luminosos. Ni por

[…]Algunos grupos cívicos están tratando de comunicar el tamaño de la deuda publicando imágenes de cuanto ocuparían 14.000 millardos en billetes de un dólar apilados sobre un campo de fútbol.

Pasa por utilizar la vieja operación que nos enseñaron en la escuela: dividir. Y utilizando un denominador adecuado, claro. Por ejemplo, la deuda a la que me refiero arriba asciende a 40.000 dólares por estadounidense, cifra mucho más sencilla de interpretar que el siguiente gráfico

que representa el volumen de un montón de billetes de cien dólares que suma el tamaño total de la deuda y que he extraído de aquí.

Una tarea final para mis lectores: ¿cuántos euros por europeo representa la deuda griega de la que tanto se habla estos días en prensa? ¿Cuánto tendríamos que poner cada uno de nosotros encima de la mesa para olvidar tan insidioso asunto?