Fui a Costa Rica y volví convencido de que el Índice Goblal de Felicidad es una basura

Hace unos años se oyó un runrún en pro de sustituir el PIB por un índice alternativo con el que comparar el desempeño de los países (más, p.e., aquí).

En el Índice Global de Felicidad, una de las alternativas propuestas que coordina la ONU, Costa Rica tiende a ocupar niveles altos (el 13 este año, acompañando a países tales como Austria, Irlanda o Alemania), mientras que España se encuentra en el puesto 36, por debajo de Malasia y un pelín de gato por encima de Colombia (sí, Colombia).

Una de mis conclusiones más rotundas después de viajar a Costa Rica y pasar allá una semana, sin embargo, fue, simplemente, que el índice está mal calibrado. Diga lo que diga el índice y usando un critero rawlsiano, ¿ganaría (en promedio) un español al azar de transmutarse mágicamente en un costarricense al azar? Ni de coña.

2 comentarios sobre “Fui a Costa Rica y volví convencido de que el Índice Goblal de Felicidad es una basura

  1. Guillermo Luijk 12 diciembre, 2018 10:44

    Tampoco parece que un país como Noruega, con esos inviernos luminosos y tasas de alcoholemia y suicidio, pueda estar en el top de felicidad. Eso sí, tienen muchos Teslas.

  2. Manuel 13 diciembre, 2018 9:26

    Es difícil cuantificar la felicidad, para poder identificar de qué factores depende. Tendemos, además, a fijarnos en nuestro entorno, que para nada tiene por qué ser representativo. Es más fácil, quizás, fijarnos en las causas de la infelicidad, que no son siempre las contrarias a las que causan la felicidad. Qué nos produce felicidad depende mucho de la persona y sus circunstancias. Lo que produce infelicidad, sin embargo, suele ser más parecido. Especialmente en las mujeres, aunque no solo, es que sus hijos estén mal atendidos, o incluso mueran. Trabajos indignos con horarios abusivos, también es causa habitual de sufrimiento. Atendiendo a la ausencia de las principales causas de sufrimiento, Noruega si está en el top. Costa Rica, la verdad es que no lo sé. No estuve allí.

    Os copio una cosa que escribí hace poco: “En una reciente investigación, Michael Minkov, antropólogo social de la Universidad de Varna (Bulgaria) y Michael H. Bond, psicólogo social de la Universidad Politécnica de Hong Kong, analizaron la relación entre la felicidad y una serie de factores de muy diversa índole. Tomaron el porcentaje de personas que declararon ser muy feliz como variable de estudio, que compararon con (1) la dureza del clima, (2) la riqueza del país, (3) su reciente crecimiento económico, (4) si se trata o no de un estado de derecho, (5) la prevalencia de patógenos, (6) la prevalencia de alelos cortos del gen 5-HTT y (7) la prevalencia del alelo-A del gen que codifica la enzima FAAH.
    Tan solo dos factores mostraron una correlación consistente y altamente significativa con la posibilidad de ser muy feliz: la prevalencia del alelo-A y la dureza del clima, tanto de los inviernos como de los veranos, aunque especialmente la de los inviernos.”

    Resulta extraño ¿no? pues más extraño resulta que los cuatro países con mayor porcentaje de población que declaraba ser muy feliz son, en este orden: México, Nigeria, Colombia y Ghana. Si se utilizase el porcentaje de población que declara ser infeliz, seguro que los resultados serían muy distintos.

    Minkov, M., & Bond, M. H. (2017). A genetic component to national differences in happiness. Journal of Happiness Studies, 18(2), 321-340.

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