Lecciones estadísticas que pueden extraerse de los disturbios de Lavapiés

Mi barrio ha sufrido una serie de sobresaltos provocados por la incontinencia de la plebe frumentaria a raíz de la muerte por infarto de un mantero. Ha salido en las noticias y no merece la pena abundar en ello.

Y no mencionaría el asunto salvo porque el otro día, de casualidad, advertí que el antedicho mantero y yo compartimos sección censal. Lo cual invita a una reflexión de corte estadístico. Porque las secciones censales son las unidades más básicas de las que existe información estadística (número de personas, distribución por sexos, edades, etc.) toda ella convenientemente promediada (renta media, etc.). La vieja historia del si yo me como un pollo y tú ninguno, un estadístico diría que nos estamos comiendo los dos medio, pero de otra manera.

Sirva la anécdota como n-ésima advertencia sobre las heterogeneidades que enmascaran determinadas representaciones de datos, etc.

(Y un segundo comentario: mi sección censal abarca dos manzanas, cada una de las cuales pertenece a un código postal distinto.)

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