Datos abiertos y farolas solares: más motivos para el escepticismo

La semana pasada hice constar mi escepticismo acerca del poder transformativo de los datos abiertos. Mencionaba dos ámbitos en los que existen datos no solo abiertos, sino abundantes y en tiempo real: el de los deportes y el de las finanzas. Y cómo, a pesar de ello, seguimos siendo, como sociedad, mendrugos tanto en lo deportivo como en lo financiero.

Valga un tercer caso que dispongo a exponer.

Tenemos igualmente datos abiertos, abundantes y en tiempo real de producción y consumo eléctrico y de su mix, i.e., qué tecnologías y combustibles se usan hora a hora. La gran lección que nos cuentan es:

  • El consumo eléctrico es superior durante el día.
  • Hay que utilizar mecanismos para trasladar producción a esas horas de máxima demanda.

Los datos muestran cómo el gran buffer del sistema eléctrico español son las centrales hidroeléctricas, que apenas producen de noche. Frecuentemente, de hecho, evacuan electricidad del sistema bombeándola a un embalse en un nivel superior para poder ser usada en las horas pico. Incluso, existen centrales de bombeo como esta, que no producen energía neta: son enormes baterías que hidroeléctricas que suben o bajan agua entre dos depósitos en función de las necesidades (y precios) del sistema.

Eso es lo fundamental que hay que saber al respecto.

No obstante lo cual

Tenía decidido yo mantenerme al margen de todo tipo de debates, votaciones, asambleas o neomecanismos de democracia directa municipal en tanto en cuanto mi ayuntamiento, de oficio, no reparase las aceras y calzadas de mi barrio, no eliminase los socavones, ni evitase la formación charcos de corte conourbanobonearense como

en la intersección de Tirso de Molina con Mesón de Paredes (sí, en mi ruta al metro). No obstante, vencido por la curiosidad, accedí al portal de propuestas para los presupuestos participativos de 2017 del ayuntamiento de Madrid. Y cuál no sería perplejidad al constatar que la segunda más valorada era una propuesta para la [t]ransformación del alumbrado urbano para que se nutra de energía solar.

La petición sería una oxímoron en toda regla salvo porque la tecnología nos permite utilizar acumuladores (nada baratos, por cierto, pero como la pólvora del rey es gratis…). Acumuladores que serían utilizados para almacenar energía en las horas pico de consumo, cuando la energía es más cara y sucia, y poder gastarla en las horas valle, cuando es más barata y limpia.

Alimento sumamente nutricio, en definitiva, para el escepticismo.