Del hombre medio a la factura media

Del hombre medio (u homme moyen de Quetelet para los eruditos) ya hemos hablado antes: es un concepto decimonónico, de la época de los albores de la estadística, que permite argumentar alrededor de una construcción inexistente: el sujeto que está en la media de todo, la medida de la normalidad.

Pero buscad «factura media» en Google (entrecomillado) y veréis como en el siglo XXI todavía se argumenta alrededor de construcciones ideales similares. Para determinar si un servicio sube o baja de precio, reguladores, periodistas, asociaciones de consumidores, etc. examinan la facture moyenne.

¿Y?

Pues que el otro día tuve ocasión de charlar con un colega (por eso que somos consultores ambos) experto en precios. En concreto, en precios de productos y servicios regulados (agua, electricidad, etc.). Y me comentaba cómo había conseguido incrementar muy sustancialmente la facturación de una de esas beneméritas empresas públicas monopolísticas pivotando las tarifas alrededor de la moyenne. Es decir, calculando la manera de dejar esta en la que todos los ojos están fijos fija y subir inmisericordemente las que quedan tanto por encima como por debajo.

Qué queréis que os diga: votáis reguladores anuméricos, leéis a periodistas anuméricos, delegáis la defensa de vuestros derechos como consumidores en asociaciones anuméricas y ni os quejáis cuando os soplan los cuartos porque ni os enteráis. Pues que os den.