«Poor economics»: una microcrítica

Me interesó Poor Economics porque alguien en un canal de Telegram que medio sigo dijo que era un libro que tenía siempre en la mesilla. Así que lo bajé de libgen y lo fui leyendo en el metro.

La mayor parte del libro es esencialmente descriptivo y, se agradece mucho, sin moralina. Estudia el comportamiento de los pobres de muchos lugares y la efectividad de las distintas políticas y planes de ayuda que han puesto en marcha gobiernos y ONGs. Todo mediante a través de innumerables encuestas, planes de seguimiento, etc. Es decir, con cifras y números. Sin embellecer, además, por hacerlos encajar en un marco de valores preestablecido.

El resumen para aquellos que nos criamos en un barrio que se llama El Arrabal en los ochenta es simplicísimo: los pobres de Méjico, Filipinas, India, etc. de ahora hacen las mismas cosas raras (p.e., gastar en chocolate el dinero que les da Cáritas para comida) que hacían entonces los del barrio. Quienes se criaron en lugares más pudientes tendrán que leer el grueso de las páginas; seguro que les parecerán exóticas.

Hay un capítulo final sobre soluciones. Es un tanto decepcionante que de todas las contempladas, solo una parezca funcionar realmente según los autores: que los pobres encuentren un trabajo decente (p.e., porque cerca de su aldea se instale una fábrica).