Ajustad vuestras prioris: la mayoría de los “programas sociales” carecen de efectos positivos

Muy frecuentemente, economistas, sociólogos, etc. publican artículos en los que se recoge la evaluación de algún tipo de programa social: políticas activas de empleo, cheques de nosequé, etc. Para ser publicados, como siempre, estos estudios tienen que tener las tres propiedades habituales:

  • No ser obvios.
  • Ser interesantes.
  • No ser manifiestamente falsos (es decir, que de serlo, no se note demasiado, posiblemente, haciendo uso de tahuromaquia estadística).

Esos resultados son datos observacionales que tenemos que componer con una priori para corregir el entusiasmo de los investigadores y ese amor tan cegador que suelen acabar desarrollando por el objeto de sus pesquisas. Pero, ¿cuál usar?

Pues, como cabría esperar, la que nos cuenta Is it fair to say that most social programmes don’t work?

Así que la próxima vez que veáis un artículo sobre el tema tan interesante como novedoso en el que se anuncien efectos positivos sorprendentes, tened cuidado no vaya a ser que os estén sacando el dinero de la cartera al descuido.