Rankings de colegios: problemas y alternativas

Me voy a sumar al rol de bitácoras que hablan del ministro Wert. No lo conocía de nada pero el día de su nombramiento, El País publicó un artículo suyo —que no he podido ubicar— en el que, como sociólogo, analizaba ciertos resultados electorales. Ese detalle me hizo pensar que me iba a caer bien el hombre. Y, pobre, no para de dar y recibir disgustos.

Planea ahora elaborar un ránking de colegios. No es una ocurrencia sino algo que se hace con normalidad (aunque no sin problemas, a veces) en otros sitios y que acá hacen otros en ocasiones.

Así que me llama la atención cómo se ha presentado la noticia en la prensa. Por ejemplo, El País titula la noticia Un polémico ‘ranking’ de colegios y en términos similares lo hace Las Provincias. En este último medio se añaden cosas como que alguien José Blanco (de CCOO de Andalucía) sostiene que elaborar un ranking es algo que impide la actual Ley de Educación de Andalucía (LEA), cuyo artículo 154 establece que «la evaluación de los escolares y centros deberá cumplir los requisitos de confidencialidad en el tratamiento de la información». Sin embargo, dicho artículo dice textualmente:

La evaluación educativa deberá cumplir con los requisitos de confidencialidad en el tratamiento de la información, de participación de todos los sectores implicados, de respeto a la intimidad de las personas en todo el proceso de indagación y recogida de datos, de objetividad y de publicidad de los resultados obtenidos.

Es decir, se limita a recordar que el secreto estadístico rige en la manipulación estadística de los datos con que se elaborarían las posibles evaluaciones.

En fin.

Lo que venía yo a contar, sin embargo, es que estoy, de entrada, en contra de los rankings. Leo a veces por entretenerme los de las cien mejores películas o las cien mejores canciones. E incluso en dichos casos siempre acabo preguntándome:

  • ¿Realmente debería ser ET la 25 y «Toro Salvaje» la 24? ¿O podía ser al revés sin que Eiseistein se revolviese en su tumba? Hay gente que se ocupa de esos temas y a veces va y encuentra que:

Cuando los investigadores examinaron 42 hospitales infantiles, descubrieron que los rankings no eran tan precisos como la gente puede pensar. Tras compararlos con un mazo de cartas barajeado al azar el Dr. Chris Feudtner, del Children’s Hospital of Philadelphia confirmó a Reuters Health que los rankings pueden depender de la suerte.

  • ¿Cómo puede ser que «Cantando bajo la lluvia» ocupe el décimo puesto si odio ese tipo de películas? ¿Qué criterios se utilizaron para puntuarlas? ¿Contó alguien con mis gustos personales?

(Esta aversión a los ránkings me ha costado también algún problema profesional: hace poco quisieron contratarme para que ayudase a crear uno de empresas según criterios de responsabilidad social corporativa y… bueno, les conté mi opinión y no han vuelto a llamar).

La evaluación de los colegios debería darse a conocer por varios motivos:

  • Porque los pagamos entre todos y tenemos derecho a saber cómo funcionan y cuáles nos convienen.
  • Porque de alguna manera ya se realizan y los datos obtenidos no son propiedad exclusiva de las administraciones públicas: todos tenemos (o deberíamos tener) derecho a echarles un ojo.
  • Porque, salvaguardando el secreto estadístico no hay motivo para no hacerlo (y este punto es, tal vez paradójicamente, el más importante: los datos deberían ser públicos no de haber un motivo para ello sino siempre que no hubiese un motivo para lo contrario).

Eso sí, Sr. Wert. Y de esto sabe Vd. tanto o más que yo: no les dé forma de ránking. Cree más bien diversas dimensiones con la debida granularidad (y transparencia) y deje que seamos nosotros —que somos lo suficientemente mayorcitos como para, incluso, completar la declaración de la renta— los que demos a cada una de ellas el peso que nos venga en gana.

5 comentarios sobre “Rankings de colegios: problemas y alternativas

  1. Daniel Lopez Arniustory 14 junio, 2012 22:32

    Una cuestión interesante, no relacionada con esta entrada, es el riesgo financiero. Por ejemplo, el fondo de garantía de depósitos cubre los depósitos pero no los pagarés, y sin embargo en algunos casos las rentabilidades de ambos son prácticamente iguales o muy similares, sin embargo si con la crisis quiebra un banco, unos tienen cubiertos por el estado 100000 euros y otros se quedan sin nada. Si el estado Español, que somos todos, quiere ofrecer un colchón frente a las quiebras, vendría bien una reflexión de carácter estadístico de quiere cubrir pérdidas, se podría hacer una reflexión de carácter estadístico de cuánto debe perder cada actor involucrado: los accionistas, los tenedores de pagarés, los propietarios de depósitos … Cada uno debería de estar protegido y pagar sólo por el riesgo anómalo ….

  2. Emilio 15 junio, 2012 22:42

    En las III Jornadas de Usuarios de R, que se celebraron en Madrid, hubo una ponencia que detallaba cómo se analizaban los resultados de las Pruebas de Acceso a la Universidad. Ésta es la única prueba que permite realizar comparaciones fiables respecto al rendimiento académico de los alumnos del Bachillerato.

    La solución encontrada garantiza, por una parte la confidencialidad de los centros educativos, y al mismo tiempo, muestra su posición relativa respecto al conjunto de la prueba. A cada Centro se le entrega un informe detallado de sus resultados en comparación con el resto de centros. Luego cada centro es libre de difundirlo o no.

    Yo, como padre, me gustaría que esa información estuviera disponible para las familias. Así podría decidir en qué centro matriculo a mis hijos. Pero intuyo que no se publicita por miedo a la comparación entre centros públicos, concertados y privados.

  3. datanalytics 17 junio, 2012 23:17

    @Emilio Y si son datos que existen, ¿crees que se podrían conseguir a través de http://www.tuderechoasaber.es/, por ejemplo? ¿Crees que caerían dentro de las excepciones a la ley de transparencia que se ve que entrará pronto en vigor?

    ¿Qué pasaría, en definitiva, si un ciudadano solicitase esos datos ley en mano?

  4. datanalytics 19 junio, 2012 14:45

    @Emilio Después de la respuesta a tu comentario del otro día me quedé pensando. Efectivamente, los datos a los que te refieres son importantes y relevantes. Pero tampoco son todo lo que se necesitaría.

    Por ejemplo, si quieres evaluar a los profesores, deberías medir su «valor añadido»: no es lo mismo conseguir notas altas en selectividad en unos barrios que en otros. Un profesor mediocre en un colegio «bueno» aparecería mejor situado que un excelente profesor que trabaje en un colegio en un barrio «problemático». (Este es un tema recurrente en las evaluaciones que se hacen de los profesores de Nueva York).

    Además, es posible que los padres quisieran conocer otros aspectos (no únicamente académicos) de los centros. Por ejemplo, los disciplinarios.

    Por eso (y ese es el tema de la entrada), por haber tantas dimensiones sobre las que evaluar los centros y tantas ópticas distintas (las de los padres, las de los inspectores, las del mismo profesorado,…), es que la elaboración de un «ránking» me parece sumamente reduccionista e inadecuado.

  5. Emilio 19 junio, 2012 18:11

    Estoy de acuerdo que los rankings sólo miden aspectos determinados, y que dejan visiones de la realidad sin considerar. De hecho, en las metodologías de medición normalmente explicitan qué, cómo y porqué se han fijado en determinados aspectos. En el caso de las Universidades, hay diversos índices (de Shangai, The Princeton Review, y a nivel español, el Rankings I-UGR ) que establecen un índice de prelación; en el caso de los centros de secundaria esta medición se reduce normalmente a la calificación de la PAU.

    Al menos en el caso de la Universidades, cada vez que se publica el índice de Shangai, éste es reiteradamente cuestionado por los que no aparecen en las posiciones relevantes. Pero resulta que, al final, todo el mundo quiere aparecer entre las 200 mejores universidades según el índice de Shangai.

    Yo creo que si las reglas de medición son claras y objetivas, éstas favorecen la competitividad entre las distintas instituciones, detectan fortalezas y debilidades de las mismas y posibilitan que yo tenga información para decidir qué opción cojo.

    (Mi departamento se coloca entre los 10 mejores de su especialidad -estadística-, según el Ranking I-UGR. Tal vez esto sesga mi visión de los rankings. Si estuviera en las últimas posiciones, puede que opinara de otra forma 🙂

    PD. Muy interesante la iniciativa de http://www.tuderechoasaber.es/

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