Anumerismo: ¿atenuante o agravante?

Me pasaron hace unos días una sentencia de la Agencia de Protección de Datos acerca de un caso (y tienen muchos y variopintos) concerniente a alguien que protestó porque cierta entidad bancaria de la que no era cliente había accedido a su informe crediticio sin su autorización.

Aparentemente, desde dicha entidad habían leído su informe en cuatro ocasiones en cuatro fechas distintas. Y eso, al parecer, no es legal y está penado con multas como la de 40 001 euros que le impusieron a la entidad.

Lo escandaloso son las alegaciones de los abogados de la entidad:

[…] pudiera derivarse de la existencia de un cambio o alteración, en la trascripción de los dígitos relativos al NIF que efectivamente quería consultar la entidad, en la medida en que las consultas a los ficheros de solvencia se hacen introduciendo el NIF de la persona que se quiere consultar y no su nombre y apellidos. Una simple alteración en el orden de los dígitos, o el simple cambio de un número por otro podría haber originado este hecho, situación que ha sido convenientemente revisada por (la entidad), sin que la misma haya encontrado otra posible justificación.

Olé.

El NIF en España es un número de ocho cifras al que sigue una letra. La letra es una codificación del resto de la división módulo 23 del número precedente. Está por tanto diseñado para evitar errores por ­alteración en el orden de los dígitos, o el simple cambio de un número por otro. Al menos, 22 de cada 23 errores.

Cometer un error tan improbable 4 veces seguidas, tantas como accesos al fichero, sería… ejem, bastante improbable.

Supongo que algo tenían que alegar los abogados. Lo triste es que si hubiesen dicho no fuimos nosotros porque todos estábamos ese día matando niños se habría montado un escándalo. Pero si hacen constar su anumerismo (y por extensión el de la entidad a la que muchos clientes confían sus ahorros convencidos de su capacidad para sumar, restar, multiplicar y dividir correctamente), no.

Qué falta de vergüenza, ¡jo!

2 comentarios sobre “Anumerismo: ¿atenuante o agravante?

  1. Guillermo 26 septiembre, 2011 12:30

    Haciendo un poco de abogado del diablo (que aquí viene al caso por doble motivo), quizá efectivamente sea posible que ese error permita la consulta con éxito. El motivo no es otro que la propia Administración facilita en algunos de sus formularios el cálculo de la letra a partir de la introducción del número del DNI. Algún lumbrera debió pensar que así era “más óptimo”.
    Lo digo con conocimiento de causa; tengo un recurso, en espera de resolución, por la denegación de un trámite con la Comunidad de Madrid motivado porque el funcionario de turno… transcribió mal mi DNI. El hecho de que la letra cambiara de F a S no pareció suficiente indicio de que había algún tipo de error.
    No sé si era Forges el que decía aquello de “¡País!”, pero me lo apropio.

  2. datanalytics 26 septiembre, 2011 20:07

    @Guillermo
    No te quito razón. Hay un desconocimiento generalizado del porqué y para qué del “dígito de control”. Es inexcusable que no se utilice para lo que se creo, es decir, aumentar (23 veces) la certeza de que el número introducido es el correcto.

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