Informaba el otro día en estas páginas sobre la formación en captura de datos que hubo, dentro del ciclo charlas sobre de periodismo de datos, en MediaLab Prado.
Al final, una de esas imprevisibles circunstancias de última hora me impidió asistir.
Pero, menos mal, ya están disponibles los vídeos para echarles un vistazo este fin de semana.
La entrada de hoy la podía haber hecho en Twitter porque va a ser breve. Pero, ya que he tocado el tema de los impuestos y no tengo mucho tiempo, regalo a mis lectores una cifra sorprendente extraída de las páginas de la Agencia Tributaria.
Mirad los siguientes datos correspondientes al 2009:
Indican que en tal año, 16.7 millones de españoles declararon rendimientos del trabajo por un importe medio de casi 20.000 euros por barba, etc. Pero prestad atención a los rendimientos de actividades económicas, que son
las actividades extractivas, de fabricación, de comercio, de prestación de servicios, artesanía, actividad agrícola, actividad forestal, actividad ganadera, actividad pesquera, actividad de construcción, ejercicio de profesiones liberales, ejercicio de profesiones artísticas y actividades deportivas.
Es decir, los ingresos de los autónomos.
¿Será cierto que nuestro (yo lo soy) rendimiento anual medio es de únicamente 8.275 euros?
Tengo una hipoteca. El tipo de interés que pago es el Euribor a 12 meses más un diferencial. He usado una calculadora de hipotecas y he descubierto que si el Euribor sube un 1%, mi cuota (anual, es decir, sumando los incrementos de los 12 meses) se incrementaría en 660 euros.
Y me he preguntado: ¿existe algún producto financiero que me dé dinero si sube el Euribor? ¿Existe alguna manera de protegerme de una subida del índice?
Y sí, existen los futuros sobre el Euribor. El contrato tiene un nominal, la muy solemne cifra de un millón de euros, un precio y una fecha de expiración.
Si compro un futuro hoy con fecha de expiración, digamos, el 1 de enero de 2014, y un precio de, por ejemplo, 99.10, entonces:
Hoy no pago nada, salvo una comisión de 10 euros.
El día 1 de enero de 2014
pagaría el interés que me daría un hipotético depósito de un millón de euros a tres meses con un tipo igual al Euribor en esa fecha y
recibiría el interés que me daría un hipotético depósito de un millón de euros a tres meses con un tipo igual a (100 – 99.10 =) 0.9%.
Por ejemplo, si el 1 de enero de 2014 el Euribor es del 1%, pagaría 1000000 * 0.01 / 4 = 2.500 euros. Y recibiría 1000000 * 0.009 / 4 = 2.250 euros. En total, perdería 250 euros. Pero si el euribor baja y se queda en el 0.8%, ganaría 250 euros.
Obviamente, para protegerme de subidas del Euribor, no compraría sino que vendería un futuro. Yo recibiría el interés correspondiente al Euribor en la fecha de expiración y pagaría la tasa deducida del precio de venta del futuro. Si el Euribor subiese un 1% desde la fecha de compra, ganaría 2.500 euros que compensarían el coste añadido de mi hipoteca.
El hedge no es perfecto: la hipoteca tiene un nominal y unos vencimientos que no puedo replicar usando los contratos habituales. Además, los productos son distintos: mi hipoteca está referenciada al Euribor a 12 meses y los futuros, al Euribor a 3 meses. Pero su evolución es, históricamente, paralela, como se puede apreciar en la siguiente figura (gentileza de la Wikipedia),
que muestra la evolución del Euribor a una semana (verde), tres meses (azul) y un año (rojo) durante los últimos años.
La última salvedad es que no me interesa demasiado cerrar mi futuro en una fecha de vencimiento concreta. Pero existen unos futuros continuos —que no tengo muy claro cómo funcionan: creo que son una media ponderada de futuros con distintas fechas de vencimiento— que me permitirían salir del contrato no en una fecha concreta sino cuando me conviniese. Pero me gustaría saber primero cómo funcionan exactamente.
Y bueno, si finalmente me pongo torero y vendo el futuro, os contaré qué tal me fue y cómo me afectó la letra pequeña de este tipo de cosas.
Coda: quien quiera saber más sobre este tipo de técnicas, puede leer este artículo.
Sé lo justito sobre estos temas. Lo justito como para no entender nada. Seguro que las cosas no son tan fáciles como yo creo entenderlas y estoy seguro de que algún lector me las sabrá complicar (con algún párrafo que comience algo así como no son tan fáciles las cosas porque…) para que las comprenda.
En España hay dos grandes impuestos, IVA e IRPF. El IVA es un porcentaje (prácticamente) fijo del consumo: si consumes 100 pagas el mismo porcentaje que si consumes 1000. El IRPF es un porcentaje creciente de los ingresos: si ganas 100, pagas un porcentaje menor que si ganas 1000.
Como, además, la gente con menos ingresos consume un porcentaje mayor de su renta (tiene menos disponibilidad para el ahorro), el pocentaje de lo que dedica al consumo suele ser mayor que el de la gente con mayor renta (que no paga IVA por el dinero que ahorra y no consume).
De lo anterior se deduce que la gente con menos ingresos debería preferir que el peso del IVA fuese menor que el del IRPF. Y al revés la de más ingresos, ¿no?
Pues además de dos impuestos, en España hay dos grandes partidos, uno de izquierdas (y supuestamente valedor de quienes tienen menos renta) y otro de derechas (supuestamente valedor de la otra mitad del país).
Pues resulta que el primero, el de izquierdas, estando en el gobierno incrementa el IVA. Con la oposición del de derechas, claro. Y el de derechas, a la semana de llegar al poder, incrementa el IRPF. Y con la presumible oposición del de izquierdas.
E incluso la prensa de uno y otro lado aplaude o desaprueba no tanto en función del supuesto interés de sus lectores (sean de la izquierda o de la derecha) sino de las opciones, antinaturales, a mi juicio, de sus partidos afines.
Hice una vez la cuenta y luego se me olvidó. La voy a dejar escrita en mi bitácora para tenerla a mano.
Según ADIF, el AVE Valencia (o a Madrid, según desde donde se lo mire), costó (o al menos, tal fue la inversión total prevista) 12400 millones de euros y la estimación anual de viajeros es de 3 millones.
Supongamos que el coste de la infraestructura se financia con deuda al, por ejemplo, 4%. Entonces, el coste de los los intereses por viajero es de 12400 * 0.04 / 3 = 165 euros. Pero el billete cuesta, aparentemente, 78 euros.
Publiqué hace un tiempo una entrada en esta bitácora sobre el problema que representa la desigualdad de los tamaños muestrales a la hora de comprender cierto tipo de datos, como por ejemplo, los que trata de representar el gráfico
Los gráficos de embudo son una alternativa pensada para evitar este tipo de sesgos. Por ejemplo
relaciona la proporción de casos de cáncer con el tamaño de la población añadiendo, si se me permite el término, curvas de isosignificancia para facilitar la comparación entre entidades desiguales en tamaño.
La Dirección General de Medio Natural y Política Forestal del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino acumula los datos provinciales y obtiene las cifras nacionales del año en curso. Estas cifras se muestran en un cuadro que las compara con las del decenio anterior en el mismo intervalo de fechas.
La información del año en curso tiene carácter provisional y está sujeta a ajustes derivados de la discriminación de los incendios que tienen lugar en terreno forestal de aquellos que sólo han afectado a terrenos agrícolas o urbanos y de la medición y clasificación de las superficies recorridas por el fuego.
Los datos de la estadística definitiva proceden del proceso informático (¡menos mal!) de los Partes de Incendio Forestal, [...] que recoge para cada incendio más de 150 campos. Estos datos proceden de las comunidades autónomas, que los envían al ministerio dentro del primer trimestre del año siguiente (¡inaudita presteza!).
Finalmente, el ministerio emite un informe provisional de dos hojas para el año en curso y un libraco con todo tipo de rudimentos gráficos de Excel —con sobreabundancia, por supuesto, de gráficos de tarta—.
¿No podía, mejor, darnos acceso a los datos crudos para que podamos sacar nuestras propias conclusiones? ¿No somos ya mayorcitos?
De hecho, Nestoria —a diferencia de tantos organismos públicos que no publican, valga la antirredundancia, sus datos— proporciona una API para acceder a sus bases de datos de precios. Esto permite cruzar este tipo de información, hasta ahora de difícil obtención, con otras variables para ayudar a comprender mejor determinados fenómenos sociales.
¿Qué otras aplicaciones podrían dársele a este API? Hummm…
Apenas sé de criptografía y no es un tema que me interese demasiado. Sin embargo leí un artículo en El País de la semana pasada titulado Desvelado el significado oculto del ‘Copiale Cipher’. Se refiere a un libro que contenía los estatutos de cierta secta masónica de mediados del siglo XVIII. Y dice textualmente .
Aunque el artículo habla principalmente de la masonería, las normas, la historia del manuscrito y otras lindezas, describe brevemente la técnica de desencriptación:
El método de desencriptación mezcla las herramientas informáticas con garabatos a papel y lápiz. El procedimiento fue sencillo, aunque laborioso: un programa informático calculó la frecuencia de repetición de las letras en alemán y la contrastó con la frecuencia de repetición de los símbolos. En base a esos resultados se procedió al cambio de letras: ¡voilà!, tenían sentido. Había, eso sí, pequeños errores que subsanar. Los acentos y algunas letras marcaban pequeñas modificaciones en la traducción y las letras románicas señalaban la separación de palabras.
Muy señora mía y articulista de El País: esa técnica para resolver lo que Vd. denomina uno de los grandes retos de la criptografía viene ya descrita en una de mis lecturas juveniles, Los Bailarines, un breve relato de las aventuras de Sherlock Holmes en el que el detective encuentra el significado oculto de mensajes con este aspecto:
¿No tienen a nadie en su redacción que escriba de matemáticas con más criterio? ¿No merecemos quienes hemos pagado dos euros largos por su edición dominical más respeto?