febRero
Nada he publicado durante el mes de febrero en el blog. Pareciese que no estaba en el mundo. Estaba, sí, pero en otra parte, muy hermosa, de él. Y de parte de mis hechos da cuenta el siguiente afiche:
Como en él indica, en el Departamento de Estadística de la Universidad Nacional de Medellín tuvieron la gentileza de invitarme a dar de nuevo la conferencia que impartí en las I Jornadas de Usuarios de R en España. Tuve ocasión de conocer al (y tomarme un tintico con) legendario Juan Carlos Correa, del que supe más tarde que me calificó de gomoso de R.
Más aún, tuve la inconmensurable fortuna de volver a dar la conferencia (lo siento, de ésta sólo tengo el cartel en papel) en la todavía más mítica sede de la Universidad Nacional en Bogotá. Y de darla sin salir tomatiaó.
A diferencia de cuando la di por primera vez, en estas secuelas la audiencia consistía, predominantemente, de estudiantes. Estudiantes que, además, mostraron un enorme interés por las cosas (muchas, deslavazadas, sin profundidad) que enumeré durante sesenta minutos. Me dio envidia constatar que los estudiantes de estadística en Colombia cursan materias obligatorias de programación, bases de datos y otras disciplinas subsidiarias de las que que los graduados en la madre patria tienen una idea vaga (siendo generoso) cuando inician su carrera profesional.
Por otra parte, me sorprendió negativamente, muy negativamente, la muy escasa penetración del software libre en la universidad colombiana. R, sí, algo; más en Medellín que en la nevera bogotana. Pero mucho SAS, mucho SPSS, mucho Clementine y, por supuesto, Windows par tout. ¡Dándose la paradójica circunstancia de que la universidad paga las licencias de Windows dos veces: una mediante una licencia paraguas para toda la institución y otra cada vez que compra un equipo nuevo!


Debo comentarte que algunas cosas van cambiando “en la madre patria”. Aunque supongo que no será en todas las universidades igual, yo cursé asignaturas obligatorias de programación, bases de datos, algoritmos y estructuras de datos, un par de optativas de sistemas operativos y computación estadística y simulación, y un refrito de todas las anteriores durante el penúltimo año de carrera denominado “adquisición y tratamiento de datos”. Lástima es, que la carrera y sus contenidos (y más la forma en que se imparte en la facultad donde yo estudié, como digo, distinta de otras facultades con los mismos estudios) es una gran desconocida “en la madre patria”…
Tengo que reconocer que mi apreciación no partió de una revisión de los planes de estudio de ninguna facultad sino de la experiencia trabajando con estadísticos “recién horneados” que se sentaban a mi lado.
La experiencia que tuve es que no estaban preparados para ser productivos desde el minuto cero. Hay muchas cosas para las que la universidad no puede preparar a la la gente, pero en algunos ámbitos, como el que indicaba yo, es tan, tan sencillo dar un pequeño rodeo en determinadas asignaturas para mostrar a la gente una aplicación práctica que da verdadera lástima que se obvie.